El Estado de Bienestar es uno de los grandes logros de la civilización europea, y con éste Europa ha contribuido mucho al resto del mundo, quienes han ido imitando el modelo europeo cada vez más desde que concluyó la Segunda Guerra Mundial.
Los problemas a corto plazo con los que a veces se enfrentan las economías pueden ser una excusa para la economía de alejarse de un compromiso a largo plazo, pero esto sólo se podrá hacer a gran coste. Es aquí donde entonces, debemos de examinar si algunas de las dificultades previstas en la propia naturaleza del Estado del Bienestar y su sustentabilidad son realmente o no, problemas a largo plazo. Cabe hacernos unas preguntas antes de continuar, ¿Cuál es la naturaleza del Estado de Bienestar? Ésta consiste en ofrecer protección a las personas, que sin la ayuda del Estado puede que no sean capaces de tener un nivel de vida aceptable, según la Europa moderna.
La idea fundamental del Estado del Bienestar en la interdependencia entre los seres humanos. Es aquí donde el Estado de Bienestar tiene algo en común con la economía de mercado, ya que esta última establece que las personas dependen unas de otras, el individuo por sí solo no es absolutamente nada.
Adam Smith decía que la economía de mercado no era sólo un asunto de intercambio, donde ambas personas que intercambien resulten beneficiosas, sino que también incorpora la producción, la creación de instituciones que hace posible y duradero el intercambio. Esto requiere una confianza mutua, dando lugar a una independencia directa de un determinado comportamiento del otro, que forma parte de la ética de una economía de mercado, una economía capitalista.
La mayoría de la gente piensa que el único fin de la economía capitalista es el ánimo de lucro, pero esto no es cierto, también se interesa por la calidad de la producción y por lo que sienten orgullo por la capacidad para realizar lo que han prometido.
La confianza es una parte muy importante del “etos” capitalista y dentro de ésta, la búsqueda de beneficios. La economía de mercado, pone en sintonía a diferentes personas al igual que el Estado de Bienestar. Advierte que puede que haya personas que se encuentren en una situación muy difícil, por causas de enfermedad, donde quizás no pueda permitirse pagar los gastos de asistencia médica, o si el tipo de enfermedad es grave puede que pierdan el trabajo. Otra causa puede ser el bajo nivel salarial, alguna discapacidad que le impida obtener una renta decente. Entonces para esto está el Estado de Bienestar, para ofrecer un apoyo básico y evitar así que estas personas caigan en la pobreza.
El Estado de Bienestar evolucionó lentamente, pero produciendo un cierto acuerdo sobre unas garantías básicas, haciendo que el ser humano confiase cada vez más en la ayuda de los demás. Esta ayuda puede ser mayor o menor, dependiendo de la gravedad de las circunstancias.
La idea de Unión Europea surge a partir de una situación de guerra, en los años 30, principios de los 40. Y las primeras reflexiones sobre el movimiento del federalismo europeo se originan como reto directo a la Segunda Guerra Mundial. La principal motivación tras el movimiento federalista europeo no fue la estabilidad monetaria, sino el compromiso de llegar a la unidad europea sin guerra, tener una Europa libre, donde las personas pudieran confiar unas en otras, dando lugar a la creación natural del Estado del Bienestar.
Otro elemento que quiere destacar Amartya Sen es la necesidad de gobernar por debate, intercambiando ideas con la capacidad de poder hablar libremente, criticarse unos a otros para que surja así un debate libre, ya que esto fue lo que se perdió durante el primer periodo del fascismo italiano. Amartya piensa que los compromisos para él son: en primer lugar, el vivir en paz, en libertad; en segundo lugar ser independientes, necesidad de poder confiar unos en otros, y por último, capacidad de debatir antes de tomar alguna decisión.
Posteriormente, el movimiento europeo desarrolló otras muchas etapas y, según Amartya, la Unión Europea es uno de los grandes logros del siglo XX. Éste dice estar de acuerdo con la UE, pero criticaría algunas de las prioridades, aunque esto no impida que la admire. Pues vive en EEUU y es ciudadano súbdito de la India.
Es muy importante que comparemos actualmente el Estado de Bienestar entre Europa y EEUU. En Europa durante los años 20-30, o mediados de los cuarenta, la expectativa de vida era muy inferior de lo que es hoy en día el caso de África o Asia. La incidencia de morbosidad, conjunto de enfermedades que caracterizan el estado sanitario de una población, que se han eliminado radicalmente, en esa época fue muy alta, incluso en Europa. Como es el caso también de la pobreza. Deberíamos estar orgullosos por el brutal cambio que se ha originado en el viejo continente desde aquellos años hasta ahora y, donde, el Estado de Bienestar ha tenido un papel muy importante en ello: asistencia sanitaria, seguro de desempleo, planes de pensiones, programas de alivio de la pobreza,.. etc. En otros países, como es el caso de Italia, donde prácticamente no hay política nacional de la materia tiene una diversidad de seguros relacionados con el empleo.
Lo que también es muy destacable en Europa es el sistema tan heterogéneo que tiene Italia y sólo dentro de un único país, ya que podemos encontrarnos con grandes diferencias como es el caso de la renta.
Son tres las preocupaciones sobre dónde reside el problema en cuanto al aspecto fiscal y por qué nos preocupa:
A. Preocupación bastante mecánica. La idea de que la Unión Monetaria Europea ha de tener una moneda común llamada Euro y las presiones que conlleva inevitablemente a la devaluación o apreciación de la moneda no deberían producirse, ya que no hay un método de ajuste de devaluación por lo que ocasionaría desempleo, recesión… y esto habría que evitarlo. Ahora muchos países, incluido Alemania, están teniendo problemas con el compromiso de que cada país debería tener menos del 3% del déficit presupuestario como porcentaje del PIB. Sólo Luxemburgo reunía esta condición. Los laboristas se consideraban totalmente preeuropeos, mientras que los torys estaban en contra de tener en esos momentos el euro. Desde el punto de vista laborista, problemas como el desempleo y la pobreza pasan a ser algo secundario frente a la estabilidad monetaria.
B. La segunda preocupación es el tema de la inflación y la posibilidad de poner en peligro el crecimiento económico por causa de una fuerte presión de la inflación, sino se limita el Estado del Bienestar. Por lo que hay que prevenir no sólo una alta inflación sino también la inflación moderada, ya que nos hallamos en una inestabilidad dinámica.
C. El tercer problema es el de los incentivos económicos. Aquí es importante decir que si el Estado del Bienestar ofrece un alto grado de protección, las personas no se esforzarán en buscar trabajo si están cobrando ese tipo de subsidio.
Sobre el impacto del desempleo es importante decir que no sólo hay que dar incentivos, sino que hay que crear autenticas oportunidades laborales. Una de las cosas que aparece repetidamente en distintos países es el desaliento motivacional de un fuerte desempleo para la búsqueda futura de empleo. En uno de los estudios realizados, el desempleo es un tema que puede ocasionar desmotivación en el individuo, ya que éste siente que nadie le quiere o que no tiene las capacidades necesarias para que le contraten. Esto hace que pierda la confianza en él mismo. También se recogió que las personas tras un largo periodo de desempleo cuando vuelven al trabajo manifiestan una baja productividad, ya que se ha producido un declive psicológico.
En muchas ocasiones se produce una comparación entre Europa y los Estados Unidos en lo referido al modelo de Estado de Bienestar. Se suele decir que el sistema americano está menos regulado que el europeo, pero la realidad es distinta. En Estados Unidos existe una gran cantidad de reglamentaciones; de antimonopolios, antitrust, sobre precios de consumo, normativa referida a la libre competencia… etc. También están muy presentes en la sociedad norteamericana las comisiones de consumidores, las cuales, además de tener una función representativa, poseen poder mandatario e incluso regulador de precios.
En lo referido al tema de salarios, tampoco hay gran diferencia entre los dos sistemas en cuanto al sueldo mínimo de los trabajadores, aunque si es cierto que el nivel es más bajo en el contexto americano.
La principal diferencia que podríamos señalar es que en Estados Unidos está muy desarrollada la cultura de la autoayuda, donde el individuo incluye una enorme disposición a dar prioridad a aquellas cosas que hagan posible que las personas se ayuden a sí mismas. Por lo tanto el individuo como tal tiene una gran responsabilidad.
Si observamos la tasa de desempleo de las economías a finales de la década de los sesenta, podemos comprobar que ésta era mayor en Estados Unidos (4,5%) que en la mayoría de las potencias europeas; Francia (2,3%), Italia (5,5%) o Alemania (0,9%). Si tenemos en cuenta la misma tasa en la actualidad observamos que se ha producido un cambio dramático, los tres países europeos señalados anteriormente tienen una tasa de desempleo que ronda aproximadamente el 12%, sin embargo en los Estados Unidos, dicha tasa ha subido apenas cuatro décimas. El sistema americano no podría soportar los niveles tan altos de desempleo que existe en Europa. Ningún gobierno estadounidense podría llegar a las próximas elecciones con una tasa de desempleo similar a la de los países europeos.
El empleo es fundamental en la cultura de la autoayuda porque con él, la persona se realiza en distintos ámbitos de la vida. Sin el sueldo de un trabajo, difícilmente un individuo se podrá independizar o mantenerse a sí mismo. La existencia de un desempleo friccional mantiene las expectativas de las personas, ya que se espera que su duración sea breve, pero con los niveles actuales de paro en el viejo continente esto no sería posible.
Un alto nivel de empleo es el factor más importante de la autoayuda. Ya que el desempleo se fomenta a sí mismo y esta es una de sus penalidades. Cabe señalar que los subsidios al desempleo reducen la motivación para buscar trabajo y hace a la persona menos independiente. Europa necesita revisar su modelo y potenciar la cultura de la autoayuda.
Un aspecto crítico de esta cultura de la autoayuda es la falta de Estado de Bienestar; habría por lo tanto que combinar la responsabilidad individual con la responsabilidad social. Es inaceptable que en la primera potencia del mundo, haya 30 millones de personas que carecen de seguro médico, o que en Harlem (Nueva York) la esperanza de vida de un varón sea menor que la de uno de Bangladesh. En Estados Unidos las personas que no tienen seguro médico sólo pueden ser atendidas en urgencias en caso de caída o ruptura, en casos crónicos éstas simulan alguna de las causas anteriores, pero la atención es limitada. Así pues sería necesario que los Estados Unidos aumentaran la responsabilidad social para evitar estos casos.
El desempleo es el gran enemigo del Estado del Bienestar ya que supone una gran carga para las arcas del Estado cuando su nivel es elevado. ¿Por qué no se cambia el sistema, y en vez de ofrecer el subsidio por desempleo, se utiliza ese dinero para incentivar el empleo?. Ese capital se podría invertir para que los empresarios puedan contratar. Esto produciría más motivación en las personas porque no se verían apartadas del mercado laboral, y se mantendrían dentro del sistema productivo. Además sería beneficioso porque los individuos no perderían habilidades y tendrían una actitud más activa que estando desempleados.
El aumento del desempleo en Europa ha dificultado ciertas reformas sociales. El ratio de dependencia, que es la proporción de personas de nuestra población que no trabaja porque son demasiados viejos o demasiados jóvenes, en proporción con las personas que pueden trabajar, ha crecido. Si aumentamos la edad de jubilación, la proporción de dependencia disminuiría. En Europa esto causa graves problemas, porque por un lado, al contar con una alta tasa de desempleo el posponer la edad de jubilación en cierta manera se considera como un impedimento para la entrada de jóvenes al mercado laboral, y por otro tenemos la cuestión del gran gasto que supone para los Estados el hacer frente a las pensiones por jubilación. En Estados Unidos, sin embargo, no hay edad para jubilarse y no tiene tantos problemas en estas cuestiones.
Por todo lo comentado anteriormente, surge una necesidad de reexaminar el concepto de Estado de Bienestar. Pero dicha reforma debe de contar con todos los actores de la sociedad: sindicatos, partidos políticos, empresarios... etc. Se necesita debatir entre todos las cuestiones fundamentales del sistema. Los Estados también deberían evitar gastos innecesarios, como el de pruebas nucleares, y dirigirlos a políticas sociales. También se debería de producir una reorganización de gastos para racionalizar el modelo de Estado de Bienestar.
Europa debe de potenciar la cultura de la autoayuda y Estados Unidos adoptar un sistema con mayor responsabilidad social. Ambos modelos deben de mirar las cosas positivas del otro e intentar integrarlas en su sistema. Hay que considerar cuáles son las cosas más importantes y cuáles las más prescindibles. En todo esto está el futuro del Estado del Bienestar.